Ya que los medios y canales para enviar
mensajes o comunicarnos han cambiado drásticamente en los últimos años, las
barreras del tiempo y espacio se han acortado considerablemente gracias al
internet y las modernas redes telemáticas; tales avances han impulsado la
creación de redes sociales en todo el mundo, dando vos propia a las
subculturas, minorías o individuos que quieren darse a conocer. Todas estas
posturas patrocinan la pluralidad tanto de opinión como de acción y esto sin
duda contribuye al ejercicio de la libertad y cooperación humana. (Ana Lisett Rangel, 2003)
El hombre al ser un ser social requiere de
los otros para retroalimentarse y desarrollar su identidad a partir de lo que
le ofrece el entorno, el cual no debe limitarse geográficamente, ya que esto va
directamente proporcional al poder adquisitivo, lo cual es sumamente excluyente
y nada equitativo; un ejemplo caro de esto es la Unad, entidad que fomenta la
educación sin discriminación de raza, genero o condición económica, siendo su
labor un gran ejemplo de solidaridad y conciencia social. (Mesa, Febrero 2006)
Dicho esto, vale recalcar que el rol del
nuevo comunicador social exige un pleno conocimiento de la cibercultura, pues
no solo la radio, la prensa o la televisión son los únicos medios para divulgar
mensajes o generar procesos de participación. Los jóvenes de hoy especialmente
demandan mejores contenidos, aquellos que satisfagan sus necesidades, que sean
actuales y de carácter global, que promuevan la cultura, el arte y el medio
ambiente. (Wikipedia)
Bibliografía
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Ana Lisett Rangel, I. L. (2003). Voces Digitales: Ida y Vuelta a la Cibercultura. Caracas: Latina.
Aspencipol. (s.f.). Aspencipol. Recuperado el
Diciembre de 2012, de http://aspencipol.com.co/
Mesa, J. E. (Febrero 2006). Modulo Curso de
Cibercultura. Bogotá: UNAD.
Wikipedia. (s.f.). Cibercultura. Recuperado el
Diciembre de 2012, de http://es.wikipedia.org/wiki/Cibercultura



